REVIEW: "The Gangster, the Cop, the Devil (2019)" By: Alberto Abuín.

Día especial para el blog "Cine Made in Asia" pues hoy inauguramos nueva sección a la que llamamos "La firma invitada", donde diferentes críticos de diferentes medios que no tienen plena dedicación al tema nos dan su opinión sobre alguna cinta asiática. Una de las muchas sorpresas que intentamos realizar para unificar al fan del cine general con el FanAsiático. Anteriormente inauguramos "De Cinéfilo a Cinéfilo" donde contamos con el punto de vista de directores españoles iniciando con Paco Cabezas y hoy aumentamos la apuesta con Alberto Abuín, crítico y actor de cine además de escritor que nos trae la review de una recién estrenada en el SITGES Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya como "The Gangster, the Cop, the Devil (2019)".

Alberto Abuín, es un escritor que ha trabajado durante doce años en Espinof de WeblogsSL, tres años en Imágenes de actualidad (Dirigido por) y colaborador en diversas radios nacionales durante más de 20 años. Co-autor del libo CINE XXI para Cátedra, y futura publicación de 'El amor en 100 películas' con colaboración de multitud de famosos (él ya lo considera su Boyhood particular), además de ser co-autor del libro colectivo sobre la productora Vaca Films editado en septiembre del 2019 y actor, entre otras, de  '70 binladens' de Koldo Serra. Como él mismo dice; "El cine es la demostración de que el arte es la búsqueda de la verdad a través de la fábula. Y el arte la única herencia del ser humano". No cabe duda que para "Cine Made in Asia" la presencia de Alberto en el blog es digna de celebración y sin más dilación os dejo con sus escritos.

"The Gangster, the Cop, the Devil (2019)" es la segunda película como director de Lee
Won-Tae, tras ‘Man of Will’ (‘Daejang Kimchangsoo’, 2017), drama histórico de
acción inédito por estos lares. La presente se enmarca dentro del género en el que ha
destacado el cine surcoreano —habría que sumar también a la cinematografía china
en los últimos quince o veinte años aproximadamente, el thriller, ya sea lleno de
secuencias de acción o de instantes violentos y duros, visualmente hablando.
Normalmente una película de esas latitudes se atreve a llegar hasta donde los
estadounidenses, con su política de pussies, no se atreven.

La película de Won-Tae parte de un título en el que se reúne a las tres figuras
principales de cuantas habitan los thrillers surcoreanos, un gángster, un policía, y el
diablo, alias que suelen recibir todos los psicópatas peligrosos que aparecen en tantas y
tantas películas similares. Con enormes precedentes en los tres casos, volver sobre tres
de los personajes más característicos dentro del género, no suena a operación fácil, ni
siquiera interesante a priori. Won-Tae parece no haber apostado fuerte, sino jugar sobre
seguro dentro de los límites, si es que existen, del más convencional cine comercial.
Pero es que, incluso dentro del cine más comercial, los coreanos han vuelto a demostrar,
sin quererlo, que son superiores.

La trama de ‘The Gangster, the Cop, the Devil’ tira de sencillez: un policía obsesionado
con el que podría ser un asesino en serie, un mafioso intentando conservar su imperio y
un psicópata que mata aleatoriamente simplemente por el placer de matar. Dos hombres
sometidos a las reglas de sus respectivos mundos, y otro sin reglas que seguir salvo las
de seguir matando. Como es de esperar desde el principio los caminos de los tres
personajes se unen irremediablemente, y cuando lo hace la película muestra sus mejores
cartas. En un juego de gato y ratón en el que hay dos gatos peleándose entre sí, se
vuelve a poner en la mesa las diferencias evidentes entre los términos ley y justicia. Del
mismo modo que muchos grandes thrillers, para atrapar a un asesino que no muestra la
más mínima piedad se deben cruzar ciertas líneas.

En un detalle argumental que une ‘The Gangster, the Cop, the Devil’, con ‘M’ (íd., Fritz
Lang, 1931), el policía —un entregado Kim Mu-Yeol, que parece pasárselo tan en
grande como su personaje— y sus ayudantes unirán fuerzas con el gángster —el tan de
moda Ma Dong-seok, actor carismático donde los haya, aunque en esta ocasión parece
no querer pasar del piloto automático— y sus lacayos. La ley echando mano de
peligrosos delincuentes para un bien común, erradicar a alguien que ha cruzado todas
las líneas y su existencia no responde a ningún tipo de moral o ética, a alguien que está
más allá del bien y del mal. Kim Sungkyu da vida al particular diablo del título,
encontrándose de nuevo con Dong-seok tras ‘The Outlaws’ (‘Beomjoidosi’, Kang
Yoon-seong, 2017), uno de los más vibrantes espectáculos cinematográficos salidos del
sur de Corea hace un par de temporadas.

Cuando los tres personajes confluyen en la historia la película aumenta enormemente de
interés y muestra sus verdaderas cartas, todas reunidas en su espectacular tramo final,
una especie de persecución del monstruo —también experto en eludir responsabilidades
legales debido precisamente a los vacíos y artimañas varias que se encuentran dentro de
eso que llamamos tan alegremente justicia—, una caza sin cuartel cuyo clímax se
desarrolla en el escenario por excelencia de la ley, una sala de juicios en la que la
aplicación de la ley es la consecuencia de un brillante plan ejecutado por un policía y un
mafioso, cuyos puntos oscuros son revelados al espectador sin demasiados juegos de
artificio en los minutos finales.

Sin abusar de golpes de efecto, tal del gusto de los artífices de películas con giros
sorprendentes de guion, ‘The Gangster, the Cop, the Devil’ no pretende más que ser un
efectivo espectáculo. Puede que con el paso del tiempo, que hace que la película se
asiente en nuestra mente dispuesta a madurar, ésta mejore poco a poco, desvelando, tal
y como hace en su trama, sus mejores instantes y detalles; sirva como ejemplo, esa casi
esporádica pincelada de la totalmente inesperada víctima del cruel asesino, por haber
sido sencillamente objeto de uno de los pocos momentos amables del gánsgter. Un
instante que pone de manifiesto el detalle más terrible del villano: éste vigila
continuamente, o eso parece, a sus perseguidores. Y un descuido puede pagarse caro.
Por eso, la secuencia final, con el gángster mirando al asesino en otro escenario clave de
la justicia, es la venganza que todos deseamos en nuestro fuero interno. Porque para
acabar con determinados demonios hay que convertirse en uno.

TRAILER

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